Menos detalles - de Gustavo Tarrío, en El Galpón de Guevara

Hay obras que intentan explicar el dolor. "Menos detalles" decide otra cosa, hacerlo perceptible y transitarlo a conciencia. La experiencia se construye desde una lógica sensorial donde las emociones aparecen ordenadas y por momentos muy racionalizadas, pero dispersas en colores, canciones, texturas, movimientos y pequeñas asociaciones que van tomando cuerpo a medida que avanza la obra. Lo interesante es que nunca cae en el hermetismo. Aún en su entramado complejo, la propuesta encuentra una forma muy directa de comunicarse. Como si entendiera que hay experiencias como la pérdida, la muerte o ciertos vacíos que no necesitan ser explicados linealmente para ser en y con el otro. Aparece algo muy potente al hablar de lo doloroso en un tono que se aleja de ahí mismo. Hay una especie de lisergia controlada en la forma en que se organiza el material. Un mecanismo minucioso donde cada recurso es colocado con extrema precisión y sin perder el juego de vivir. Porque la obra juega y hace de sí misma un gesto lúdico que encuentra una puerta inesperada para hablar de algo profundamente difícil. Lo infantil como lenguaje sensible, como una manera más honesta de acercarse a aquello que los adultos aprendemos a esquivar. El trabajo de Carolina es extraordinario en ese sentido. Construye un recorrido emocional lleno de curvas, de desplazamientos inesperados, sin perder nunca el pulso interno de lo que atraviesa y desde dónde le corresponde accionar. Hay una entrega muy física y muy delicada a la vez. Como si habitara una pintura en movimiento que se recompone constantemente. Y alrededor de eso, el universo visual y material que propone Gerardo Porión activa, potencia, propone y completa las imágenes, las canciones, las variaciones de clima construyendo una percepción expandida donde lo escénico deja de funcionar como tal para volverse un experiencia completa. La dirección de Gustavo Tarrío entiende perfectamente ese mecanismo. Hay una picardía muy propia en la manera de tensar lo sensible sin volverlo pesado, de habilitar el humor justo antes de construir una fantasía innecesaria, para que lo emocional entre por otro lado. Pero debajo de ese artificio siempre aparece algo humano que prevalece y necesita ser cuidado. La obra parece hecha de muchas capas pequeñas. Y sin embargo, lo que llega es algo muy simple: una vulnerabilidad compartida. "Menos detalles" encuentra una manera poco habitual de hablar sobre uno de los dolores más difíciles de atravesar. Propone una invitación a sentir. Una forma distinta de percibir lo que muchas veces, no sabemos cómo decir.